
Dijo Horacio de L.
Quisiera saber si mis compañeros tuvieron la misma percepción de rechazo y asco por la nota discriminatoria y prejuiciosa de la notera de la Revista Viva sobre la playa Bristol y la gente que va a ese lugar. Se publicó en la última edición del domingo 15 de enero.
Primero la leí en soledad y me provocó bronca. Luego me convencí que no era una simple apreciación mía cuando mi hija Laura tuvo la misma percepción, sin yo haberle formulado ningún comentario, No tengo seguridad de que se publique en la carta de lectores de Clarín mi punto de vista, pero estimo que algún otro compatriota habrá experimentado la misma indignación que yo y seguramente enviará su punto de vista al diario Clarín
Dijo Mirta L
He leído la nota sobre la Brístol. Le pedí la revista
a mi vecina y su opinión sobre EL ARTÍCULO y me respondió que era
peyorativa respecto de la gente que la visitaba , aunque era cierto
en lo que a descripción de usos y costumbres de sus habitués. Sólo
había leído los títulos y epígrafes. Puesta a analizar cómo se
describe un hecho real, encuentro que destila la "ideología" de que
lo popular, común, corriente, de las clases medias bajas (o no tanto
porque llegar a Mardel con heladerita, iglú o sombrillas, aunque se
alojen en hoteles sindicales--que quedan muy pocos--, significa
estar en el nivel minoritario de los que tienen ingresos fijos, más
arriba del nivel de pobreza y con margen amplio de maniobras), es
denigrante, falto de charme, desagradable, no apto para "gente como
uno", "feo, sucio y malo".Tal vez alguien con más tino, cancha,
vida, y sentido común hubiera pensado antes de "colorear" de ese
modo la nota que un muy alto porcentaje de sus retratados la leería
y diría: ¿" y la guacha esta quién se cree que es ??? Coincido con
XXX en que el responsable es otro, el editor, y que tal vez la idea
era mostrar otras playas , diferentes a las de Caras o Gente, pero
como se dice vulgarmente, mostró la hilacha, de tilinga , claro.
Un/a aristócrata incluso le habría puesto gracia, humor, si se
quiere, condescendencia tal vez, hacia ese grupo social popular sin
llegar a ridiculizar todas y cada una de las personas y conductas
que lista.
Dijo Ceferino A
soy Víctor el que contestó un poco a favor de la nota de la Bristol porque me parecía que enfocaba un tema tabú, es decir una playa sin deportes extremos, que no era el paraíso de los daikiri, ni la soledad de un pueblo de pescadores como San Ignacio. Qué podía tener de malo?
Muy por el contrario, brisa marina y aire puro, es decir brisa urbana y aire impuro.
Simplemente gente como la gente. Lo que raramente es noticia.
Como otros compañeros me hice un ratito para bucear en el texto (con la nariz tapada,
diría la autora) y encontré de todo, el pintoresquismo de una cheta o pretendida cheta, puesta a periodista “Under” pero a pleno sol, y un tufillo neo-discriminatorio del estilo Mirna Delma en los tiempos de Tía Vicenta. No deja de ser divertido, (divertido, lo vertido fuera) y mal que mal, bastante bien contado. Una pequeña investigación (Mar del plata es fácil, solo tiene 100 años) y muchas fotos de gente que nunca pasó por el Gym. Ni por la puerta, como el que suscribe.
Para mi la nota es atractiva porque ella sufre. Es decir los “famas” como los llamaba Cortázar, también sufren, lo que por lo general ni lo registramos, ni nos enteramos, ni lo disfrutamos.
Claro que sin duda alguna el secretario que dejó pasar tal nota de tal espécimen, se ganó todos los premios…al dolobu! Y tendrá que pagar por dejar pasar una nota que dice con todas las letras lo que muchos piensan...pero no dicen.
Uno debiera honestamente preguntarse, si uno discrimina o no todos los días. Mal que nos pese la cultura discrimina. Es decir discriminar no es malo, es decir separar a los que cometieron un crimen de los que no, lo malo es segregar, es decir separar de la grey, de la iglesia, de la sociedad. Pero convengamos que al alejarnos a otras playas los segregamos todos los días, Pinamar o Las Grutas, Punta del Este o San Ignacio, son notas que bien escritas no nos llamarían la atención. Porque la segregación es fina, sutil, delicada, codificada desde el dinero y la cultura.
Que levante la mano el amigo nuestro que veranea en la Bristol.
Minga, el código es Mardel si, pero me gusta en invierno. Bueno la mina esta se puso en evidencia, y yo me animo a mas, nos puso en evidencia: los grasas existen, están entre nosotros…pero no son pobres. Los pobres no veranean ni el la Bristol, ni en Mar de Ajo, ni siquiera en Punta Lara. La voz oficial (nuestra voz, porque somos parte del fenómeno) es que el verano no les pertenece a los pobres. Por eso ella los ve como usurpadores de paisajes.
Ahora bien, que haremos con ella, la apedrearemos en la plaza? Tal vez mejor –como ella quisiera- lo hagamos en el lobby de un hotel? O le perdonaremos la vida. Ha cometido un pecado de transparencia. Quienes son peores, los que lo dicen, o los que lo hacen. Quien pisó algo blando sin saber que era? Tal vez un conocido sociólogo –al que le dimos la fama nosotros- y que ahora da cursos en Punta del Este? Algunos de los lideres montoneros con el Corcho Rodríguez? Andaba por allí un gobernador entrerriano “progre” y anticelulósico, o estaba en Pinamar, donde no se ve la costa uruguaya? Solo ella. Y veinte mil grasas.
Voto por una sanción menor, una amonestación, una poca cosa, porque cuando estudiantes, no todos éramos progres y finalmente todos somos lo que somos. He subido a bardetapas.blogspot.com la tapa y los comentarios, porque algo tiene de malo con seguridad: una cosa es lo que sugiere la imagen y otra el contenido,